Si el mundo cambia, la tecnología avanza, los países evolucionan, la población aumenta, el medio ambiente se degrada, ¿es sostenible que la economía no cambie?

El cambio climático está ocurriendo mucho más rápido de lo que la sociedad como la conocemos está preparada para adaptarse. El modelo de negocio actual no es capaz de hacer frente a los riesgos asociados a estos cambios de carácter ambiental, y eso empieza a ser más que evidente. El World Economic Forum, por ejemplo, ya plantea que para 2020 los riesgos (en términos de probabilidad y de impacto) que más preocupan a la economía son la mayoría de ellos de carácter ambiental. Por otro lado, la sociedad también está preocupada: fenómenos como el de Greta Thunberg, u otros muchos movimientos sociales, ponen de manifiesto que la sociedad quiere un cambio.

La cuestión es, ¿es posible ese cambio? Se trata sin duda de un reto disruptivo en el que se deberá transformar la economía y el modelo de funcionamiento general del mundo para conseguirlo. Y sí, deberá ser posible porque lo que está en juego es la vida del planeta. La siguiente pregunta es por tanto el cómo hacerlo.

El sector financiero está empezando a darse cuenta de que es rentable invertir en sostenibilidad. Está empezando a instaurarse profundamente la filosofía de la descarbonización a nivel financiero, en la medida de que las fuentes de financiación se están dando cuenta de que aquellas economías muy carbonizadas suponen un riesgo ambiental muy elevado, riesgo que no es apetitoso, por lo que dichas fuentes deciden irse a financiar empresas más sostenibles

Ante esta nueva perspectiva llegan nuevos acuerdos. El European Green Deal, el Grupo Español para el Crecimiento Verde, la Red Española para el Desarrollo Sostenible… todo son ejemplos de la misma esencia: convertir el riesgo ambiental en fuentes de innovación y de oportunidades, consiguiendo soluciones que sean ventajas competitivas tanto para empresas como para países o regiones enteras.

El principal vector del cambio climático es el consumo energético. La energía es lo que vertebra la actividad de las naciones, y es por ello por lo que si se intenta hacer acuerdos de disminución de consumo energético, los avances se vuelven muy lentos. Se suele achacar esta problemática a las industrias contaminantes, sin embargo, el reto somos nosotros.

El grupo ferrovial opera en el sector de las infraestructuras de transporte y servicios a ciudades, es considerada una de las empresas más sostenibles del mundo en su sector. Para alcanzar este reconocimiento ha apostado fuertemente por mejorar la movilidad de las ciudades mediante iniciativas sostenibles como es la creación de ZITY, una flota de coches eléctricos y compartidos, centrada en el usuario final y en la componente tecnológica. Aunque Valentín, no ha querido entrar en detalles, nos ha dejado entre ver que la ciudad de Madrid va a transformar por completo su movilidad en los próximos años, hacia un modelo más sostenible enmarcado dentro de la estrategia de sostenibilidad Madrid 360 del nuevo ejecutivo de la Ciudad.

En el momento en el que tanto la sociedad como las empresas se ven implicadas, el sector financiero cambia y con ello se da un cambio total del modelo con el que podremos enfrentarnos a este gran reto. ¡Menos conversación, más acción!

Este resumen ha sido elaborado gracias a la contribución de los alumnos Miguel Salvador Arroyo Pecharromán, Lorena Pablos Tanarro, Eva Moya Sánchez-Camacho y Vicent Agustí Ribas Costa del Máster en Ingeniería de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con Pablo Morero Cerero (UDOE).