Esta es la segunda entrada de la serie "La belleza oculta de los bosques"

Estamos viviendo lo que llaman la Tercera Revolución Industrial o la Revolución Tecnológica. La irrupción de los nuevos desarrollos tecnológicos digitales, están cambiando la forma en la que desarrollamos los procesos, la organización de las empresas y, hasta la organización de la sociedad en general. Los elementos más disruptores, que han puesto el mundo del revés, son: Big Data, Blockchain, Internet de las Cosas (IoT) y la Inteligencia Artificial (IA).

En principio, no parece que tengan ninguna relación con el mundo forestal ¿verdad? Pues, los árboles, organismos vivos que llevan en el planeta Tierra muchos más años que los animales y, por supuesto, que el hombre, han evolucionado gracias a una “inteligencia distribuida” o descentralización de sus funciones. Esto es la base de la blockchain o cadena de bloques ¿no?

Procedo con la explicación, los árboles carecen de órganos que cumplan con las funciones vitales necesarias para vivir. Esto se debe a que no pueden moverse y no pueden huir, como los animales, ante una amenaza. Es por ello que han desarrollado un sistema de respuesta basada en la descentralización, todas las funciones vitales son desarrollas por toda la planta sin un órgano que las controle y ordene. Es la esencia de la cadena de bloques. Según Stefano Mancuso en su libro “El futuro es vegetal” ya menciona lo avanzado del modelo vegetal, basado en una estructura modular descentralizada, colaborativa y sin control de mando, muy eficiente ante situaciones catastróficas y continuas.

Pero no nos quedamos ahí, pensemos un momento en qué consiste la Inteligencia Artificial, concretamente la rama Machine Learning (Aprendizaje Automático en español). La base de IA es que solo necesita unos datos de entrada para darte un resultado, pero no tiene un listado de órdenes, como los programas informáticos habituales, para conseguir dicho resultado que deberá mejorar mediante el aprendizaje basado en la experiencia, Machine Learning.

Estos temas son todavía muy abstractos y se encuentran en una fase experimental. Pero, la verdad, no son ajenos a los árboles, éstos llevan aplicando esta técnica desde su origen. Como hemos dicho, no pueden moverse y, por tanto, ¿cómo pueden adaptarse a las condiciones adversas? Mediante la entrada de datos que obtienen del entorno: gravedad, temperatura, humedad, luz, composición de gases en la atmósfera, concentración de minerales, entre otros factores y estímulos de carácter físico y/o químico. Con toda esa información y mediante el aprendizaje experiencial han desarrollado mecanismos muy eficaces para solucionar problemas. Por tanto, ¿podríamos hablar de Inteligencia Vegetal o Inteligencia Forestal?

Para terminar de demostrar que los Bosques son 4.0, hablaremos del paralelismo con el Internet de la Cosas (IoT). Este concepto consiste en la interconexión digital de los objetos y de los objetos con las personas a través de internet. Las posibilidades de esta conexión son infinitas y supone un campo de oportunidades para los ámbitos de la educación, seguridad, asistencia sanitaria, por mencionar algunos. En definitiva, el resultado de esta tecnología es la comunicación y recopilación de datos mediante la creación de redes cuyos nodos son los objetos.

En base a lo expuesto, la anatomía de los árboles está dispuesta en forma de red tanto en la parte área (copa del árbol) como el sistema radical (raíz). Esta distribución ha permitido a los árboles, en concreto, y a las plantas, en general, adquirir muchos datos del entorno para crear mecanismos de supervivencia. De ahí que no tengan la necesidad de tener un cerebro ni un sistema locomotor para huir de las condiciones adversas. Solamente hay que observar que internet tiene la misma estructura y distribución que los sistemas radicales de los árboles.

Para finalizar, no me olvido de Big Data que es la recopilación de datos que debido a su tamaño, variabilidad y velocidad de crecimiento resulta complicado capturar, gestionar, procesar o analizar mediante herramientas tecnológicas convencionales. En esto, los árboles son expertos, su sistema descentralizado y desarrollo de medidas de adaptación, se ha gestado en base a la captura masiva de datos del entorno. Los árboles son los mejores gestores y “mineros” de datos debido a su capacidad de estructurar dicha información. Es una ventaja competitiva que se les ha permitido permanecer en la Tierra alrededor de 400 millones de años.

Al parecer, debemos observar a los bosques para convertimos en una sociedad 4.0. eficaz.

Informamos a los lectores que los puntos de vista y opiniones expresados en el texto pertenecen exclusivamente al autor, y no necesariamente a UDOE.

ACERCA DEL AUTOR

Ana Rodríguez Olalla

Buscadora de valor sostenible basado en la innovación y la naturaleza. “Para coger perspectiva, subo montañas”.