Resumen de la ponencia de Francisco Romero, Presidente de SANNAS

Hoy en día el concepto tradicional de desarrollo sostenible, que lleva asociado la búsqueda del equilibrio entre el apartado económico, social y medioambiental comienza a quedarse un tanto corto si se tienen en cuenta los postulados de la Agenda 2030, que se desarrollan a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Habiendo pasado un tercio del tiempo estimado de vigencia para dichos objetivos, es momento de evaluar el impacto real: ¿de verdad se están haciendo cosas? ¿De verdad se está actuando? En este marco, las empresas tienen capacidad y responsabilidad de actuar, de cambiar las cosas. Pero, surge una pregunta, ¿se pueden obtener beneficios económicos trabajando en beneficios sociales?

Tradicionalmente, se reconocen tres sectores: el sector público, que, con recursos públicos, vela por el por el bien común, el sector privado, en el que prima el beneficio económico y el sector de las organizaciones sin ánimo de lucro, con fines únicamente sociales y fondos de la misma naturaleza.

En las últimas décadas, las fronteras que separan estos sectores tradicionales son cada vez menos nítidas, las organizaciones se han ido adaptando a la evolución de la sociedad y han fusionado dos actividades, la actividad comercial y la búsqueda de objetivos sociales y medioambientales, dando lugar a un 4º sector de la economía. Este Cuarto Sector, que nace de la intersección entre los tres anteriores, trata de buscar el beneficio económico para crear beneficios sociales, esto quiere decir que, en la actualidad, una empresa no sólo debe minimizar su impacto social y ambiental, sino que debe aportar beneficios en estos ámbitos.

Pero ¿cómo se mide que una empresa esté cerca o no de la filosofía del cuarto sector empresarial? Esto aún es lo más difícil a día de hoy. Existen diferentes vertientes en lo que se conoce como cuarto sector y que comparten una filosofía común como la Economía del bien Común, la Economía Circular, la Economía Azul o las Empresas B. Si bien son estrategias interesantes, los problemas resultan de no ser cercano a la realidad empresarial, como en la ECB y la Ec. Azul, que son muy restrictivos y proponen medidas ideales difícilmente aplicables, o la facilidad de conseguir las certificaciones que se proponen como garantes de sostenibilidad, lo que no ayuda a que se avance en este sentido.

Es por esto por lo que SANNAS, la asociación a la que pertenece el ponente, Francisco Romero, ha planteado un sistema de control y mejora basado en el concepto del triple balance, a partir de la colaboración de las empresas socias que trata de ser realista y no alejarse del sector empresarial. Su Manifiesto, trata de ser aplicable y ambicioso, es por ello por lo que se denominan Empresas con ánimo de cambio.

La sociedad está empezando a demandar empresas del cuarto sector: no hay más que ver algunos ejemplos como Ecomatrix, ECOo, la Sustainable Fashion Week de Madrid, el Primer Evento de la Casa Ecológica o la Cooperativa Entrepisos, entre otros Aquellas que se nieguen a evolucionar o reinventarse, acabarán desapareciendo. Porque las empresas del siglo XXI serán del cuarto sector o no serán.

 

Este resumen ha sido elaborado gracias a la contribución de los alumnos Eva Moya Sánchez-Camacho, Guillermo Polo Llana y Vincent Agustí Ribas Costa del Máster en Ingeniería de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con Pablo Morero Cerero (UDOE).

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